Duro testimonio tras el temporal: “Me agarró un aluvión y perdí la camioneta”.

Sergio Parra, productor en la zona de Cerrillos, iba transitando cuando el temporal lo sorprendió y se le llenó de agua el vehículo. Estima que unas 2.000 hectáreas de tabaco fueron afectadas, también por granizo, a lo que se suman lotes de ají.
-El foco de la tormenta fue en Cerrillos, La Merced y Rosario de Lerma, que son localidades del Valle de Lerma. El valle en total tiene unas 100.000 hectáreas, pero donde cayó el agua hay mucho tabaco. No hubo alerta, no hubo nada. Por eso me agarró la tormenta. Incluso perdí la camioneta.

-¿Perdiste la camioneta?
-Sí, no sirve más. Se llenó de agua el motor y está ahí tirada bajo una mora, esperando que venga el perito del seguro para verla. Decí que tenía cobertura contra todo riesgo.

-¿Era nueva?
-Sí, era de 2024 y tenía menos de 30.000 kilómetros. Entró por el vidrio el agua, porque venía manejando y se vino un aluvión, que me pegó y nos tiró contra el alambrado, veníamos con mi señora. Logramos salir y esperar en un reparo a que pasara el agua, pero ya no arrancaba.
El diálogo con el productor agropecuario de Salta, Sergio Parra, es la expresión de la fortuna de haber encontrado resguardo luego de la voraz tormenta que sacudió al centro de la provincia, la semana pasada, cuando cayeron casi 100 milímetros en menos de una hora y la pendiente del suelo hizo el resto.

Pero también, en el diálogo con Infocampo, da cuenta de lo que dejó el evento climático en una zona fundamental para el desarrollo del tabaco, junto a otros cultivos como la chía y el maíz.

“Si llegaba a ser una tormenta que abarcara también a la Ciudad de Salta y la totalidad del Valle de Lerma, no me quiero imaginar lo que hubiese sido. Porque no hubo alerta y por eso no me imaginé que iba a pasar esto, y mirá que llevo años andando en caminos malos”, graficó.
Según los cálculos de Parra, al menos un 40% de la superficie tabacalera se vio golpeada por la situación, y en un período clave: el cultivo estaba en pleno proceso de cosecha.
“Los caminos quedaron rotos y el tabaco no se la bancó, el cultivo está adaptado a semejante cantidad de agua. Las plantas ahora están con riesgo de enfermarse”, planteó. Otro de los afectados fue el ají. La chía, según explicó, todavía no está en meses de su desarrollo, y el maíz cultivado recién comienza su campaña.

“Incluso al maíz, como le gusta el agua, tal vez le haya venido bien”, definió.
Fuente: INFOCAMPO

Por eladmin